Durante una charla entre amigas a la hora de la comida, salió a relucir un tema que nos hizo coincidir en un sólo punto: las dificultades que se presentan cuando existe la falta de dinero en la familia. Todos en alguna ocasión hemos tenido problemas con nuestra finanzas, a veces es difícil vivirlas en carne propia por que vemos enorme el problema, pero a veces no es tanto. Cuando era pequeña, en muchas ocasiones no teníamos para comer; mi mamá se las tenía que ingeniar para que comieramos ese día, pedía préstado o fíaba en la tienda de la esquina; siempre buscaba la manera de que tuvieramos tortilla, frijoles y arroz. Durante la infancia, los niños no se dan cuenta de los sacrificios que los padres tienen que hacer para llevar alimento a la mesa. Al Crecer uno va cambiando y, a veces, se angustia por lo falta de dinero en el hogar, pero es indispensable que uno vuelva a tener la paciencia de un infante y disfrutar de la vida. Con esto no quiero decir que se evada las responsabilidades, al contrario, creo firmemente en que debemos tomar las riendas de nuestra vida pero sin descuidar nuestra salud, ya que si tomamos muy a pecho los problemas cotidianos, éstos puede repercutir en nuestro estado físico y mental. Tenemos que recordar que el mejor médico o la mejor enfermera para cuidarnos somos nosotros mismos. Todos los día practico la meditación, eso me ayuda a relajarme y a concentrarme en lo que realmente es importante. Hace dos meses me arme de valor y saque a crédito un bien inmueble, los primeros días me angustie mucho por la deuda que me estaba echando encima, no dormi bien esos días, pero después recorde que debía tomar esta responsabilidad con serenidad, ya no podía regresar el tiempo, tenía que tranquilizarme. Estoy administrando mi salario de la mejor manera posible para que me alcance el dinero hasta que liquide la deuda. Sé, perfectamente, que tendre que hacer sacrificios, como abstenerme de comprar cosas que consideró como lujo: ropa, zapatos o algún producto tecnológico. Para vivir más tiempo se necesita mantener una mente positiva, un gran sentido del humor y perseverancia. Estos tres elementos me han servido durante los pocos o muchos años de mi existencia. Ante estos problemas de la vida, se debe tomar en cuenta que nada es para siempre y todo cambia.
jueves, 27 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
12 Noviembre 2008
Querido Diario:
En estos instantes me encuentro en la oficina, estoy en absoluta tranquilidad, mi jefe no se encuentra en el país, por lo tanto estoy sola. Tendré mucho tiempo para recapacitar, para pensar. Una de mis prioridades es crear un grupo de jóvenes con valores. Sé que será un proceso difícil para organizarme y convertir mi sueño en realidad, sé que lo puedo hacer, no hay nada imposible, debo administrar mi tiempo y dejar de desperdiciar valiosos segundos, minutos y horas. Ésto consiste en disciplina total, tengo que entrenarme como si estuviera en una zona militar. Al escribir todo lo que tengo en mi mente, me sirve para tomar en cuenta muchas cosas: número uno, soy una persona totalmente creativa que todo lo que piensa en su cabecita lo convierte en algo palpable, soy una muchacha que tiene mucho pontencial en el área de la fotografía, de la creación de reportajes urbanos, sociales y religiosos. Tocando este tema, desde hace un largo tiempo he tenido la intención de crear una casa productora con este tipo de materiales. Ésa es mi verdadera vocación, sé que lo puedo lograr, no existe obstáculo físico sólo es mental. De igual manera, me gustaría iniciar con reportajes de motivación para la gente, siempre tocando el tema de superación con bases en el lado espiritual. Ya que todo lo que se edifica, sino va acompañado de la mano de Dios, todo eso se derrumba. Estoy realmente interasada en los temas espirituales, es por ello, que voy a fundar una productora cristiana, primero Dios, sé que lo voy a lograr. Siempre dedo tener la mente positiva, de que sí puedo llevar a cabo mis proyectos; nunca he estado tan segura en mi vida de lo que deseo hacer. Esta es mi oportunidad para plantearme una meta: llevar a cabo un proyecto escrito de que debo hacer y cómo lo tengo que hacer. Tengo una semana para realizarlo y sé que lo voy a lograr.
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